domingo, 16 de febrero de 2014

POR LOS QUE, COMO ELLA, SUFRIERON EL ABANDONO

A mi gata Mirra

Porque sabes que hace frío fuera,
que la media luna es alfanje afilado
y que el día trae nuevas desventuras;
porque tus carnes son sabias en dolores
y tu cuerpo conoció la angustia
de la vida que se escapa en la garganta;
porque no te es ajena la humana necedad
que destroza la ternura de lo bello
y pisotea sin tregua la pequeñez indefensa,
¡qué es dura, compañera, la jornada!
Silente amiga en la hora de las musas
que ya no susurran versos de enamorados,
sino clamores de barricada y fuego.
Porque  sentiste la zozobra
y también el lenitivo de un abrazo,
la helada crueldad del abandono
y la calidez amable del cariño,
sabes brindarme el descanso del arrullo
del sonido de la paz y del sosiego,
la calma aterciopelada en tus caricias
y el misterio del brillo ambarino en tus iris.
Porque tú, noble criatura libre,
entiendes mi duelo por las libertades.

martes, 31 de diciembre de 2013

LOS DESEOS DE ESTAS AMAPOLAS PARA EL 2014

Arrancamos hoy la última página del almanaque, San Silvestre, 31 de diciembre, día postrero de este 2013 de nuestras entretelas. Cuando era pequeña, después de las uvas, hacía un curioso ritual con mi abuela: descolgábamos el cartón del calendario antiguo y poníamos el nuevo. Ser testigo de cómo tras las campanadas de las doce pasábamos, no ya de un día a otro, sino de un año a otro, significaba para la niña que yo era un momento mágico, misterioso y trascendente, aunque nada de especial hubiera en ello. Y es que hoy comprendo que la magia residía en el cariño de mi abuela, en la tradición de hacer ese gesto las dos juntas. 

Han pasado muchas Nocheviejas desde entonces, han caído muchas hojas del calendario y, para el ave nocturna en que me he convertido, la medianoche ha dejado de ser especial, tal vez lo especial sea el día que me sorprenda metida ya en la cama, pero esa frontera temporal imaginaria entre diciembre y enero sigue manteniendo su halo.

Yo no soy de buenos propósitos, nunca lo he sido, no creo en la enmienda automática, sino en los procesos. Nunca me planteo retos, porque sé que lo más seguro es que no los cumpla. Además, no puedo dejar de fumar porque no fumo, el numerito de la báscula no me dice nada, no me avergüenza reconocer que siempre huí del deporte y que mi mens sana ha habitado hasta ahora in corpore sano sin necesidad de machacarme, y, a no ser por prescripción facultativa, la cervecita y el buen vino en sus justas dosis sólo consiguieron quitármelos temporalmente mis dos hijos cuando eran pasajeros en mis entrañas o se alimentaban a mis pechos. Por otro lado, si alguna vez me volviera loca y me diera por poner en práctica alguna de esas cosas, mas me valdría aprovechar el avenate y no esperar al uno de enero.

Pero, como he dicho, esta noche sigue manteniendo algo del misterio de mis años infantiles, por eso en casa preparamos una cena especial, comemos las uvas, brindamos y nos deseamos lo mejor. Por eso también quiero desde este rinconcito perdido en el mundo virtual, enviar a quienes me leéis mis deseos para el 2014 que ya está llamando a la puerta para tomar el relevo del 2013 en esta danza ininterrumpida del tiempo. Yo querría que este año por fin tuviera lugar la utopía, que este mundo deslabazado, a veces tan desabrido, tan inhóspito, fuera ese paraíso perdido donde hombres y mujeres viviéramos en comunión con nuestros hermanos los animales, con la naturaleza, con nosotros mismos y con esa dimensión que nos hace plenamente humanos, casi divinos. Pero no sé por qué me da la impresión de que una vez más no va a poder ser, sin embargo sí podemos ponernos en camino. Eso es lo que os deseo y me deseo.





sábado, 21 de diciembre de 2013

FELIZ RENACER DE LA LUZ



Ilustración: Madre e hija de Nizza Gazzaneo
Texto: Quiero un Magnificat de Inma Calderón

jueves, 14 de noviembre de 2013

"CÁSATE Y SÉ SUMISA"... PUES VA A SER QUE NO

“¡No me da la gana!” Es lo primero que le sale decir a mi natural rebelde y libertario ante el título de este panfleto que tanta polvareda está levantando. Mas me paro a pensar, reflexiono y me digo: “¿Pero quién es esta señora para mandar al resto nada? ¿Quién es la tal Constanza Miriano para permitirse el lujo de decirnos a las demás lo que tenemos que hacer con nuestras vidas?” Evidentemente, nadie, una periodista italiana que, a tenor de las ediciones que el dichoso librito lleva en su país, se tiene que estar haciendo de oro a costa del sensacionalismo que supone volver a colocarnos a las mujeres sub iugo viri, una mujer que debe de vivir en una flagrante contradicción diaria, puesto que piensa que estamos hechas para el sometimiento y para volver a colocarnos debajo mientras lleva una existencia de fémina independiente en su trabajo en la RAI. Nos predica a las demás que callemos y soportemos el peso del servicio, pero ella pretende convertirse en líder de opinión, ¿me lo explica, signora?

¡Ah, no, claro! Que es que lo suyo es más profundo, afirma, más espiritual, que no tiene nada que ver  con tener una profesión o escribir un libro, sino con una actitud interna, con un modo de relación, con una vivencia del matrimonio y las relaciones entre hombre y mujer. Pues peor me lo pone. Sí, mucho peor, porque mucho más fácil es liberarse de las sumisiones externas, del yugo que se ve, que de ese que va por dentro, que se tiene interiorizado y se ha convertido en una sutil celada autoimpuesta revestida de espiritualidad.

He de reconocer que si me hubiera topado en las estanterías de una librería con esta obra, después de que el título me revolviera los higadillos, probablemente lo hubiera dejado pasar sin pena ni gloria: el contenido no es más que un batiburrillo en forma de cartas de tópicos trasnochados, tanto sobre las mujeres como sobre los hombres, que parten de ese esencialismo barato según el cual nosotras somos “mandonas”, controladoras y cotillas, y los hombres egoistones, medio lerdos y  cabezotas, y una serie de exhortaciones para que nos acomodemos al papel que nos asignó el patriarcado de mujeres consentidoras, sufridas y “con mano izquierda”. En fin, nihil novum sub sole, el mismo cuento de siempre de Blancanieves hacendosa y sumisa salvada por un príncipe azul cuya misión es defenderla hasta dar, si preciso fuera, la vida por ella, lo que pasa es que ahora adobado con prédicas piadosas de una supuesta visión cristiana.

Evidentemente, ninguna de estas sandeces iba a hacer mella en quienes ya tenemos el callo curtido y sabemos muy bien lo que queremos y lo que no, lo que estamos dispuestas a dar y lo que nos gustaría recibir, pero  en un país en donde todavía la violencia contra las mujeres es una lacra y en donde el setenta por ciento (si han leído bien, el setenta) de los adolescentes cree que los celos son una manifestación de amor y que las chicas tienen que ser complacientes con sus parejas, que la editorial de un obispado se permita sacar a la luz un libro, escrito para más inri por una mujer, en el que se defiende una postura espiritual y psicológica de sumisión de la esposa en el matrimonio es cuando menos una ligereza y una temeridad, y un insulto a las mujeres en general. Y es que ese cúmulo de lugares comunes y de despropósitos en forma de recomendaciones que es el libro, con esta edición, reciben el beneplácito de los representantes de una iglesia local: la diócesis de Granada, con lo que dejan de ser las opiniones, más o menos desafortunadas, de una particular para recibir carta de naturaleza para más de un feligrés o, lo que es peor, de una feligresa despistada que pudiera tomarlo como palabra de Dios y creerlo a machamartillo.

Por cierto, que hablando de Iglesia, y con ella hemos topado, como teóloga me pregunto cómo Constanza Miriano y los que de manera similar piensan pueden defender en nombre de la fe cristiana la sumisión de las mujeres ni de nadie, ¿en nombre de Jesús de Nazaret que instauró una comunidad de iguales? ¿Con la doctrina paulina en la mano cuando Pablo enseña que “ya no hay judío ni griego, libre ni esclavo, varón ni mujer” (ad Gal. III, 28)? Si algo aprendí en los años en que estudiaba y leía los textos y escritos de los orígenes del cristianismo, canónicos y apócrifos, en lengua original es que lo que allí se recoge va en la línea de la igualdad y la liberación, que su mística es mucho más de este mundo que del otro, y que el tal Jesús rechazaba de plano esa familia patriarcal en la que el varón tenía todas las prerrogativas, tanto que él no formó una, y tuvo la osadía de rodearse de mujeres fuertes, como la de Magdala, capaces de dar la cara cuando los varones de la comunidad corrían con el rabo entre las piernas. Pero, es evidente que si ese Jesús volviera, lo volverían a condenar los sacerdotes del Templo.

Y es que el cristianismo predica el amor y el servicio, sí, pero a varones y mujeres por igual, y también dice “ama a tu prójimo como a ti mismo”, como a ti mismo y no más, y que yo sepa en el evangelio no hay ningún mandamiento específico para las mujeres que las convierta en alfombrillas de los hombres.


Dice la Miriano que las feministas, entre las que desde aquí me incluyo, que se molestan con sus palabras es porque “ni están tranquilas ni son felices”. Pues mire usted, signora Miriano, venga usted acá pacá , como dicen en mi pueblo: tranquila, lo que se dice tranquila, no estoy. Soy una mujer inquieta, un culillo de mal asiento, como decía mi abuela, y en buena hora, que las mentes inquietas son las que hacen avanzar el mundo, para tranquilidad, la de los cementerios. Pero lo que es feliz lo soy en la medida en que podemos serlo en este deslavazado mundo en que nos ha tocado vivir. Y lo soy porque nunca tuve que someterme a nada ni a nadie, porque el equilibrio en mi familia está en el respeto y la igualdad, en que tanto mi pareja como yo sabemos ponernos abajo si hace falta y arriba cuando es preciso, no en un juego de poder desigual de subyugación, porque creo que ambos podríamos dar la vida por el otro, pero estoy segura que los dos la daríamos por nuestro hijo y nuestra hija, y porque me casé, no por un imperativo ni para buscar mi realización en el sometimiento, aunque fuera revestido de mística, sino porque me dio la gana. Lo mismo que tengo amigas que se sienten plenas y felices sin necesidad de haberse emparejado, porque, solas o con acompañamiento de vida al lado, somos naranjas completas, redondas y libres, sobre todo libres.

martes, 17 de septiembre de 2013

ELEGÍA A LA CRUEL ESTUPIDEZ DE LOS HUMANOS

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que tratan a sus animales". (M. Gandhi)



Ni su nombre de deidad romana ni las movilizaciones en contra de esta bárbara celebración lo han librado de la tortura y la muerte. Por eso este poema, dedicado a "Vulcano", no es otra cosa que una elegía a la estupidez y crueldad de los humanos que hacen fiesta del sufrimiento y se gozan con el maltrato a un ser vivo. 


Hoy querría ser sacerdotisa
para con tu nobleza fundirme
y cabalgar tu estampa de deidad mediterránea,
saltar sobre el creciente de tu testa
y celebrar así la vida, tu vida,
en un plenilunio de estrellas y encinares.

Hoy he soñado que abría las cercas,
que tu corazón de mariposa
revoloteaba entre las amapolas libre,
acariciado por la brisa de de los amaneceres,
fuerte, valiente, poderoso,
fecunda imagen de numinosa fertilidad.

Mas tengo el corazón alanceado,
la entraña rota
y acorralado el pecho.

Temprano atravesaste el arcoíris
lejos de tu dehesa y de tus campos
por mor de las lanzas asesinas,
de la cruel estupidez de los mortales.

Pero tú eres ya espíritu del aire,
habitas la luz al lado de los héroes,
mientras ellos se pudren en su fango,
en el torpe bullicio de su propia iniquidad. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Y, DESGRACIADAMENTE, LA HISTORIA SE REPITE

Hace diez años ya que escribí este poema, que junto a otros dos más formaba un tríptico que titulé Tríptico de unas noches sin sueño, y desgraciadamente hoy la historia insiste en repetirse. ¿Hasta cuándo no aprenderemos los humanos a resolver de un modo no sangriento los conflictos? ¿Cuándo dejarán los pobres de ser los "daños colaterales" de los poderosos?

Por eso esta tarde he desempolvado este poema, porque, aunque tal vez hoy lo escribiera de otro modo y su forma sería otra, el sentimiento sigue intacto y el grito es el mismo:

¡NO A LAS GUERRAS! ¡SÍ A LA JUSTICIA!



Pero antes de pasar a la poesía y el sentimiento, quiero dejaros el enlace a un artículo muy lúcido sobre la situación que explica por qué muchas personas no queremos este tipo de "intervenciones", sin que por ello estemos, ni mucho menos, a favor del Régimen de Asad: http://www.eldiario.es/zonacritica/deja-vu-sirio_6_169443055.html 


Hoy mi pecho se viste
con el luto de madres y viudas,
atravesado por el rayo
de la lúcida y terrible clarividencia,
Y mi corazón doliente lleva
blanco pañuelo cual mortaja
que envuelva tanto cuerpo mártir.
Hoy mis entrañas
preñadas de dolor,
parturientas de desesperanza
gimen la angustia,
estériles de cualquier alegría,
por los hijos e hijas de otras,
que podían ser el fruto de mi vientre,
por el cuerpo huérfano de caricias
de la novia del lecho vacío,
luna de hieles.
Y en mis lágrimas busco las tuyas,
Madre eterna, tu que eres
el inmenso regazo de la Vida.
Recoge con tus brazos
la impotencia sufriente de tus criaturas,
para que los hombres  de ojos cegados
y corazones escleróticos
no osen tornar
los novilunios de tus menstruos sagrados
en noches de sangre inmolada
sobre el ara de ídolos sin rostro.





martes, 30 de julio de 2013

VIENTO DE LEVANTE

Dicen por aquí que el levante es un viento que tiene fama de diabólico y enloquecedor pero  a mí, como  todo lo transgresor, me eleva a una especie de estado de gracia al arremolinar en furioso torbellino mis ideas, purificarlas y devolvérmelas prístinas y nuevas, recombinadas en formas antes nunca entrevistas, y es que este viento de mi tierra no es otra cosa que un soplo enardecido de la ruah, un espíritu femenino con llamas encendidas.

Y por no hablar del placer que significaba de niña, en los días en que ya empezaba a apretar el calor, correr cara al viento y sentir cómo me levantaba esas horribles faldas ásperas del uniforme mientras imaginaba ser un travieso espíritu del aire que volaba entre sus alas.

Por eso hoy que ha vuelto a soplar y a traernos más calores, quiero dedicarle esta entrada del blog con el homenaje de este intento de soneto.


Ven, arrebata raudo mi sentido,
eres la fuerza que mi tierra enciende
en llamas de aire que su luz extiende,
ráfaga de vida, ardiente latido.

Envuélveme en tu soplo embravecido,
y que así penetre mi ser tu duende,
arrebóleme el halo que desprende
tu fugaz estela, agudo silbido.

 Tu divina locura creadora
se trueque en mí mies de fruto abundante,
gracia de tu energía  arrolladora,

que mi alma eleva en éxtasis amante
rendida ya ante tu aura inspiradora,
don de los dioses, viento de Levante.